Consumo responsable de cannabis

Jun07
Consumo responsable de cannabis

En MIWID queremos contribuir a través de nuestro trabajo a una sociedad más informada, más empoderada, más libre, pero al mismo tiempo más consciente. Por esta razón, hacemos uso de los canales que están a nuestro alcance para transmitir nuestro mensaje, que siempre estará orientado a una democratización de la información de lo que sabemos respecto de la maravillosa planta del cannabis. Sin sesgos, sin una mirada prohibicionista, que ha demostrado fracasar en todos los países. Creemos que el problema del cannabis no es del orden judicial, legal, penal o policial, sino es de salud pública, y como tal debe abordarse con altura de miras, es decir, educación, y desarrollando todas las acciones que estén a nuestro alcance para permitir el libre acceso al conocimiento. Creemos que cada persona tiene el derecho humano de pensar y hacer su vida libremente, de cultivar o consumir lo que quiera dentro de la calidez de su hogar. Pero eso sí, propiciando en todo momento un consumo responsable. Es decir, que mis libertades individuales no trasgredan la integridad de terceros ni la propia, ni a las leyes que definen nuestro comportamiento en sociedad. Somos, entonces, respetuosos de las reglas sociales, sin extraviar una mirada crítica respecto de (in)definiciones arbitrarias y obsoletas, sesgadas por conservadurismos del siglo pasado, y que se oponen a la investigación de esta planta milenaria y sus efectos, y a las libertades individuales de los ciudadanos.

Pensamos que el debate es sano en una sociedad en vías de desarrollo. Y para contribuir al mismo, debemos depositar sobre la mesa todos los contenidos y argumentos que nos permitan entender a cabalidad la problemática social e histórica del cannabis, ya sea para fines industriales, medicinales, científicos, sacramentales o recreativos.

Para adentrarnos en materia de consumo responsable de cannabis, es necesario entender antes algunos conceptos propios de la planta.

¿Qué es el cannabis?

El cannabis sativa es un vegetal perteneciente a la familia de las Cannabaceae, que tiene diversas propiedades, donde destacan las medicinales y las psicoactivas.

El cannabis corresponde a la especie Cannabis Sativa, con tres subespecies principales: Cannabis Sativa subespecie sativa, Cannabis Sativa subespecie indica y Cannabis Sativa subespecie ruderalis.

Puede recibir distintas denominaciones populares: marihuana, weed, mota, yerba, macoña, maría, etc., y puede utilizarse para diversos fines, donde históricamente se reconocen los sacramentales, recreativos, industriales, científicos y medicinales.

La planta del cannabis contiene cerca de 500 compuestos activos distintos entre cannabinoides, terpenos y flavonoides. Los cannabinoides (o fitocannabinoides) son compuestos químicos activos producidos de manera orgánica por la planta mediante glándulas denominadas tricomas; mientras que los terpenos son los componentes naturales responsables de producir las características organolépticas de los vegetales. Los flavonoides por su parte, pertenecen a un grupo de compuestos químicos de las plantas (fitonutrientes), que están presentes en prácticamente todas las frutas y verduras y suelen ser los responsables de la coloración de las flores y sus pigmentaciones, que atrae de forma natural a insectos polinizadores como las abejas.

Cannabinoides más conocidos y propiedades

Se denomina cannabinoides a todas aquellas sustancias químicas producidas por las plantas de cannabis que se sintetizan y almacenan en los tricomas, capaces de activar los receptores cannabinoides presentes en el cuerpo y en el cerebro (sistema endocannabinoide), y que son los principales responsables de la amplia gama de efectos que esta planta tiene sobre nuestro organismo.

Actualmente, se reconocen tres tipos de cannabinoides: los fitocannabinoides (sintetizados de forma natural por el cannabis); los cannabinoides endógenos (o endocannabinoides, producidos por organismos animales); y los cannabinoides sintéticos (compuestos químicos creados en laboratorio).

Se han descubierto ya en torno a 70 fitocannabinoides, de los cuales describiremos los más reconocidos:

  • THC: El Teatrahidrocannabinol o Delta-9-tetrahidrocannabinol, es el más abundante y conocido fitocannabinoide. Es también el principal componente psicoactivo del cannabis, responsable de los efectos y sensaciones propias del “colocón”, tan polémico que ha hecho que la planta sea restringida y prohibida en la mayoría de los países. Tiene también propiedades terapéuticas, las cuales se encuentran sometidas a distintos estudios actualmente, considerando además que el THC se potencia con otros fitocannabinoides, actuando como engranajes de un motor, por ejemplo para dar sensaciones de bienestar, alegría, euforia, tranquilidad, etc. Algunas variedades – normalmente el cáñamo – prácticamente carecen de este cannabinoide, con contenidos que apenas llegan al 1%, las variedades de cannabis más narcótico presentan un contenido mucho más elevado (del orden de hasta el 30%) del que es el principal compuesto psicotrópico producido en los tricomas del cannabis.
  • CBD: El Cannabidiol CBD es un cannabinoide presente en la planta de cannabis con una conformación molecular muy similar a la del THC, pero al contrario de este último, el CBD no tiene efectos psicotrópicos, es decir, no provoca sentimientos de ebriedad, vértigo o de euforia, características asociadas al THC y al uso recreativo del cannabis. El CBD, por su alta concentración después del THC, es el principal responsable de las propiedades terapéuticas del cannabis. Es de muy baja toxicidad y casi no tiene efectos secundarios, pues en el peor de los casos, una dosis muy elevada sólo puede producir un efecto sedante que te inducirá al sueño.
  • CBG: El Cannabigerol es un fitocannabinoide no psicoactivo, que se le atribuyen múltiples propiedades medicinales que pueden ser utilizadas en un amplio abanico de cuadros médicos. Si bien el contenido de CBG de la mayoría de plantas es bajo o muy bajo (en la mayoría de casos inferior al 1%), la importancia de este compuesto es crucial para la síntesis de otros fitocannabinoides, como el THCA o el CBDA, lo que explica el bajo contenido de este compuesto en comparación con los que se originan a partir de él.
  • CBC: El Cannabicromeno es un compuesto que si bien presenta una presencia relativa muy reducida en una planta, entra dentro del grupo de los principales fitocannabinoides producidos por el cannabis, con similitudes químicas con otros como el THC y CBD. Cada vez son más las pruebas que demuestran el enorme potencial terapéutico de este cannabinoide, especialmente en sinergia con otros compuestos en lo que suele denominarse efecto séquito.
  • CBN: El Cannabinol es un cannabinoide exclusivo de una planta de cannabis. Es uno de los más importantes compuestos, junto con el THCo el CBD. Pese a que la proporción de CBN suele ser bastante baja (no más de un 1%), sobre todo en comparación con el principal componente psicoactivo de la planta, el THC (que puede llegar a casi al 30%), este cannabinoide posee una serie de efectos terapéuticos de gran valía para multitud de usuarios medicinales, lo que hace que los estudios y ensayos sobre las posibles aplicaciones del cannabinol sean cada vez más numerosos. Su psicoactividad es baja, lo que para muchos usuarios medicinales representa una gran ventaja, y se cree que es el causante del efecto sedante y narcótico de algunas variedades de cannabis.

Ingesta

El cannabis suele ser consumido de distintas maneras:

  • Comer: El “cocinnabis” es una práctica que va creciendo en adeptos y en recetas y preparaciones. Conocidos son los casos de brownies, chocolates y bombones, queques mágicos, pasteles, galletas, caramelos, e incluso preparados en gastronomía gourmet. El cannabis es liposoluble y no hidrosoluble, es decir, para que se liberen cannabinoides psicoactivos como el THC (y por tanto tenga efecto), es necesario calentarlo y mezclarlo con alguna grasa (aceite, mantequilla y otros lácteos), teniendo en cuenta que si bien el THC necesita ser calentado para liberarse, el exceso de temperatura puede degradar ciertos cannabinoides, por lo que es aconsejable que cocines durante más tiempo a temperaturas no superiores a los 170ºC. Lo más recomendado es elaborar previamente un aceite o mantequilla cannábicos, y este emplearlo en las recetas. Lo que no debes dejar de tomar en cuenta cuando decidas ingerir cannabis vía comida, es que la dosificación es difícil de determinar, pues depende de la concentración cannábica de cada receta, y también de la tolerancia del consumidor. El efecto no se manifiesta de inmediato, pues para que las propiedades psicoactivas lleguen a la sangre, antes deben ser absorbidas en el proceso de digestión, el cual se tarda entre una y dos horas. Tómatelo con calma y espera el tiempo necesario para evitar comer demasiado. Considera además que el efecto puede prolongarse por incluso 10 horas.
  • Beber: La ingesta más típica son leche cannábica e infusiones. Como el cannabis es liposoluble y no hidrosoluble, el té de cannabis no va a provocar efectos psicoactivos ni libera cannabinoides, pero sí logra capturar terpenos que no solamente tienen características organolépticas, sino también pueden tener propiedades medicinales. Respecto de la leche cannábica, es bastante más psicoactiva que una infusión, pues la leche contiene materia grasa la cual al calentarse logra que algunos cannabinoides se unan al batido (es más eficaz la leche entera que descremada). Al igual que la comida, es recomendable que no abuses mientras te hace efecto. Espera una o dos horas y vas a comenzar a notar los fuertes efectos narcóticos.
  • Aceite: El aceite de cannabis es un compuesto viscoso que se obtiene a través de la extracción de la resina concentrada mayoritariamente en los cogollos de las plantas de cannabis, específicamente en los tricomas. Este compuesto resulta ser un poderoso tratamiento paliativo de dolores y molestias provocados por diversas afecciones, tales como hernias, cáncer, artrosis o inclusive epilepsia. No debe confundirse con el aceite de semilla de Cannabis, el cual es vendido en diversas ferias libres, farmacias o tiendas de cultivo. El aceite de semillas de cannabis está elaborado a base de semillas de cáñamo, las cuales se usan como comida para aves o para la producción de cáñamo industrial, pero no como un medicamento, pues no es rico en fitocannabinoides con propiedades terapéuticas. La ingesta de aceite de cannabis se puede realizar de diversas maneras: cápsulas de laboratorio, gotas orales (se recomienda aplicar bajo la lengua), mezclados con comida (ejemplo galletas o queques), o de uso tópico en cremas y pomadas. Sea cual fuere el uso, en MIWID no recomendamos una específica preparación, dosificación o periodicidad de un medicamento casero, sin antes consultar con un médico especialista que supervise el tratamiento.
  • Fumar: Una de las formas de ingesta de cannabis más antiguas, difundidas y populares entre los usuarios recreativos del mundo. Es posible fumar a través de cigarrillos de papel (pitos o caños), pipas, pipas de agua (bongs) y cigarrillos electrónicos. La combustión de cannabis no es el método más recomendado para consumir, puesto que la hierba, al consumirse, no solamente desperdicia más de un 90% de las propiedades psicoactivas y terapéuticas, sino además libera sustancias tóxicas para el organismo, tales como monóxido de carbono y alquitrán, entre cientos de toxinas presentes en el humo. En general, los consumidores sin experiencia tienden a fumar más de la cuenta, o hacen combinaciones contraindicadas (como tabaco, alcohol u otras drogas), lo que aumenta las posibilidades de experimentar un “mal viaje”, paranoias e inquietud. Al fumar, el efecto se puede percibir de manera casi inmediata, y puede prolongarse por hasta un periodo de 3 o 4 horas.
  • Vaporizar: Una de las maneras más limpias y eficientes para el consumo de cannabis. Los cannabinoides y terpenos se desprenden de la materia vegetal a través de la deshidratación por calor, mutando a estado gaseoso, a temperaturas que oscilan entre los 160º y 220ºC (a temperaturas superiores la materia comienza a entrar en combustión). Es por ello que la manera más saludable y recomendada de consumir cannabis medicinal por vía respiratoria es mediante el uso de vaporizadores, ya que este sistema no produce combustión alguna: debido a las altas temperaturas que utilizan los vaporizadores los pacientes sólo aspiran el vapor del cannabis, con todos los beneficios medicinales que esta entrega, pero sin los daños colaterales que se producen al fumar. Un método que para los usuarios de cannabis medicinal ha demostrado excelentes resultados a nivel mundial, convirtiéndose en un dispositivo que les permite obtener de manera segura y eficiente los beneficios medicinales de la planta.

Dosificación

Si quieres experimentar con cannabis por primera vez, se recomienda consumir poco (2-3 caladas poco intensas) y decidir sobre el efecto producido.

La dosis depende de varios factores:

  • De cada persona. Se calcula que cerca de un 22% de los consumidores sufren efectos adversos, tales como ansiedad o pánico. Estos factores se deben a la edad, receptores de opioides y receptores CB1.
  • Del nivel de tolerancia que haya desarrollado a la sustancia (esto es, lo que uno se haya “acostumbrado” al cannabis).
  • De su estado físico y mental. La predisposición frente al consumo de alguna droga en particular.
  • De las características propia sustancia. Hay genéticas más altas en THC que otras, hay cepas sativas, índicas, etc. Con efectos más psicoactivos o más narcóticos.
  • Del tipo de ingesta. Como hemos visto, no es lo mismo fumar que vapear (o vaporizar), comer o beber, lo que incide directamente en la potencia y duración de los efectos.

Recomendaciones generales

Lo importante, si decides consumir cannabis, es tomar las siguientes precauciones previas:

  • Si nunca has consumido cannabis, o tienes poca experiencia, siempre hazte acompañar de algún amigo o familiar que pueda supervisarte o prestar atención a tu propio comportamiento. El cannabis no impacta de igual manera a todas las personas, por distintas variables: calidad y potencia de la hierba; tolerancia de las personas; predisposición anímica y prejuicios; tipo de ingesta (no es lo mismo el efecto y duración si has comido un queque mágico versus vaporizar); etc. También considera que si eres novato y piensas consumir, no abuses, si se te pasa la mano podría ser una mala experiencia. Aún si te sucede esto, intenta calmarte, piensa en algo que te dé alegría o tranquilidad, bebe mucha agua (nunca alcohol!) para evitar deshidratación, come algo dulce o bebe leche, y sal a tomar aire fresco en algún lugar tranquilo y despejado. Según el tipo de ingesta será el tiempo de duración de los efectos psicoactivos del cannabis.
  • Recomendamos encarecidamente no consumir si eres menor de 21 años, pues el cerebro al menos hasta esa edad sigue en desarrollo, y podría perjudicar la memoria, el desarrollo cognitivo e incluso deteriorar el coeficiente intelectual del joven, si su consumo es frecuente (al menos 1 vez a la semana).
  • Hazte asesorar por tu médico respecto del consumo de cannabis, tanto para un tratamiento medicinal como para vivir alguna experiencia recreativa.
  • Para MIWID, la mejor opción para consumir cannabis es mediante el uso de un vaporizador, pues evitas la ingesta de toxinas propias de la combustión, incluyendo monóxido de carbono, alquitrán, y otros cientos de componentes nocivos para tu salud. Al vaporizar, sólo ingieres de forma más limpia los compuestos activos del cannabis: fitocannabinoides y terpenos.
  • Se recomienda no mezclar el cannabis con tabaco, los efectos medicinales del cannabis se verán alterados por la combinación. El uso de un filtro de celulosa reducirá la cantidad de alquitrán del humo inhalado. Se recomienda no traspasar el cigarrillo liado de boca a boca para prevenir enfermedades que se puedan transmitir por esta vía. El consumo de tabaco aumenta drásticamente las posibilidades de contraer algún tipo de cáncer.
  • En la actualidad hay un gran número de pipas con diferentes formas y diseños. Existen las pipas con filtrado de agua, más conocidas como bong, para poder enfriar el humo y consumir con menos riesgo. Es importante limpiar bien la pipa después de cada uso, ya que parte del material tóxico se vuelve a calentar y aumentan las posibilidades de introducirse en el organismo.
  • Si observas a una persona con “mal viaje” (se le pasó la mano y está con síntomas paranoicos), intenta tranquilizarla, darle algo dulce para comer, y agua para que se hidrate. Intenta que tome aire fresco y no la abandones hasta que se le pase el efecto.
  • Retener el humo en tus pulmones luego de una calada, no tiene ningún sentido, pues los cannabinoides se absorben instantáneamente en los alveolos pulmonares y derivan directamente al torrente sanguíneo en unos pocos segundos. Mantener el humo durante más tiempo en los pulmones no te hará más volado(a), ¡sólo aumenta la exposición de los pulmones a las sustancias nocivas!

Contraindicaciones

Hay situaciones donde el cannabis está completamente contraindicado, porque puede ocasionar severos trastornos en tu salud. Ten presente que en MIWID jamás fomentaremos cualquier tipo de conducta irresponsable, por lo que sugerimos ante toda situación que tus acciones deben estar supervisadas por manos médicas especialistas.

Aquí enumeramos algunas situaciones donde no es válido el uso o consumo de cannabis, o cualquier otro psicotrópico o drogas.

  • No uses cannabis si estás tomando medicación o si sufres de trastornos como depresión, ansiedad, psicosis, exquizofrenia, crisis de pánico o patologías psicológicas.
  • Si estás embarazada o en periodo de lactancia, no consumas cannabis, ni ninguna otra droga, alcohol o tabaco.
  • Jamás consumas si tienes que conducir y/o manejar maquinaria peligrosa, podrías ocasionar algún accidente que comprometa tu salud, y la vida de terceros. Si vas a quemar, pasa las llaves.
  • Si se padecen enfermedades del corazón y/o pulmonares, diabetes, asma, hipertensión (tensión arterial alta) o epilepsia, recomendamos que consultes con tu especialista de salud por algún tratamiento.
  • No recomendamos la mezcla de cannabis con algún deporte, ir a clases o a trabajar. La concentración y la percepción de la realidad, con el uso de cannabis, sufre alteraciones.
  • El consumo en menores de 21 años, pues podría afectar el desarrollo cognitivo del cerebro en niños, adolescentes y jóvenes.
  • No hagas que se vuelva una costumbre fumar todos los días. Sólo en ocasiones especiales o los fines de semana.
  • Si vas a consumir cannabis, jamás lo mezcles con alcohol u otras drogas. Además de una resaca asegurada, corres riesgos de tener “mal viaje”, náuseas y vómitos, o consecuencias irreversibles para tu salud o la de terceros.

Precauciones

Debes tener en cuenta los siguientes aspectos relacionados a su consumo:

  • El consumo prolongado de cannabis lleva a un aumento de la tolerancia al THC. Por tanto, cada vez se necesitará más dosis para conseguir los efectos que antes se conseguían con menor cantidad. Al aumentar la dosis, por tanto, aumentan también los riesgos.
  • Aunque no se ha descrito un síndrome físico de abstinencia al dejar de consumir cannabis, puede producirse en consumidores habituales una habituación psicológica a la sustancia, que puede hacer que para estas personas sea difícil dejar de consumir. Una buena forma de evitar esto es reservar el consumo para las ocasiones especiales y tratar de evitar, en la medida de lo posible, un consumo frecuente.
  • Se han descrito complicaciones respiratorias (irritación bronquial y pulmonar) tras un consumo continuado de combustión de cannabis.
  • Evita la posesión o el consumo de cannabis en lugares públicos, pues están sancionados por ley 20.000.

Efectos secundarios

El consumo de cannabis puede producir pánico, paranoia, sequedad de boca, problemas respiratorios, nerviosismo y aumento de la tasa cardiaca. También puede producir reducción en la capacidad de concentración, cansancio y confusión. Es importante tener en cuenta estos efectos sobre todo si tenemos que realizar tareas que requieran de nuestra atención y concentración (por ejemplo, si tienes que estudiar o trabajar).

Combinaciones

Procura no mezclar el cannabis con:

  • Antidepresivos inhibidores selectivos de la captación de serotonina (ISRS): El THC puede aumentar el efecto de la fluoxetina.
  • Antidepresivos heterocíclicos (similares a los tricíclicos pero con menos efectos secundarios).
  • Antidepresivos tricíclicos: El THC puede aumentar los efectos secundarios de la amitriptilina, que serían taquicardia, hipertensión y sedación.
  • Antiinflamatorios no esteroideos: La indometacina y el ácido acetil salicílico reducen los efectos del THC.
  • Barbitúricos: Aumentan los efectos depresivos del THC y también aumentan la taquicardia que provoca el consumo de THC.
  • Benzodiazepinas: Pueden aumentar la depresión del sistema nervioso y a la vez también del sistema respiratorio.
  • Beta-bloqueantes: Reducen la taquicardia asociada al THC.
  • Etanol (alcohol): Puede aumentar el deterioro del sistema nervioso.
  • Opiáceos: Aumentan la sedación y la analgesia.
  • Teofilina: Los cannabinoides aumentan el catabolismo de la teofilina. Por tanto será necesario aumentar la dosis.
  • Anticolinérgicos: La atropina y la escopolamina pueden aumentar la taquicardia producida por el THC.
  • Disulfiramo: El THC interacciona con el disulfiramo, creando una reacción desagradable para el paciente. Evitar la asociación de las dos sustancias.

Intoxicación

Aunque la intoxicación por cannabis no es cosa frecuente, sí pueden manifestarse determinados problemas fundamentalmente de orden psicológico, principalmente ataques de pánico. Ante esta situación se recomienda llevar a la persona a un lugar tranquilo, no dejarla sola en ningún momento y, mediante frases tranquilizadoras, lograr que poco a poco vaya recuperando la normalidad. Suele ser útil recordarle que pronto pasarán todos los síntomas y que no debe preocuparse por ellos. No es necesario derivar a la persona a una atención médica, salvo que represente un peligro para su propia integridad o la de terceros.

Un consumo elevado de cannabis, consumirlo con el estómago vacío, durante las primeras veces que se consume o mezclarlo con alcohol también pueden provocar bajadas de tensión, mareos y vómitos. En ese momento, puede ser necesario tumbar a la persona, con las piernas levantadas y la cabeza inclinada hacia un lado por si sobreviene el vómito. Una vez que la persona se ha recuperado, puede ser útil tomar algo de azúcar. Cuando se consume cannabis por vía oral (preparados cocinados de marihuana o hachís, aceite o preparados farmacéuticos) aumenta la duración total de los efectos y los riesgos de sobredosificación e intoxicación, por lo que se recomienda adaptar la dosis según la forma de presentación y la vía de consumo. . Con esta vía de administración también aparecen con más frecuencia los efectos alucinógenos de la sustancia y si se produce una intoxicación, los efectos adversos pueden durar más y ser más potentes (mareos, ansiedad y taquicardias, lipotimias). En algunos casos pueden aparecer episodios psicóticos agudos.

Manténgase fuera del alcance de los niños. Consulte a su médico o a personal especializado.

Muertes

Si bien el cannabis sigue siendo la droga ilegal más consumida del mundo, y contar con un gran número de usuarios y aficionados, no se conoce todavía ninguna muerte relacionada directamente con su consumo.

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